Cómo investigar lo que sientes sin siquiera preguntarte

Que el mundo ha avanzado en lo últimos años está claro. Más allá de calcular grandes precios en pesetas, nadie que supere la treintena olvidará los tiempos sin Internet y sin móvil. Obviamente, ese desarrollo tecnológico también nos ha afectado en lo que a la investigación se refiere, pero ¿hacia dónde estamos avanzando?

En nuestro mercado, uno de los elementos más en boga hoy en día es el llamado Big Data. Parece que está en todos lados, que todo el mundo asume su importancia  pero… ¿Qué es exactamente? Se trata esencialmente de disponer de grandes bases de datos. Dicho así es algo muy básico y poco preciso. Siempre se han tenido bases de datos, más o menos grandes, pero no siempre se ha usado este término. La diferencia actual a la que ésta idea está vinculada es la capacidad de recolección, almacenamiento y alojamiento de información. La mejora en la computación (tanto en hardware, en software como en extensión de su uso) ha permitido su auge.

Hoy en día, debido dicha mejora en el alojamiento, la recopilación y el procesamiento de información podemos disponer de grandes bases de datos con mucha facilidad. Ya casi no hace falta preguntar a la gente para saber edad, sexo, su ubicación geográfica… hasta incluso qué ha desayunado. La clave del Big Data está en el uso de dichas bases para extraer la información escondida entre las relaciones de los datos. Se buscan las correlaciones. En términos aplicados, sirve tanto para que investigadores identifiquen variables que revelan comportamientos humanos, como para mostrar al usuario aquellos productos en los que puede estar más interesado.

Sin embargo, debido a semejante facilidad, muchas veces se dispone de estas herramientas sin una aplicabilidad real. Por cuestiones como ésta, términos como Smart Data empiezan a sustituir al Big Data. Smart Data hace referencia a la necesidad de centrarse en saber qué información es útil para qué pregunta determinada. Su fin es el de mejorar la eficiencia y eficacia de todo el proceso: recopilar exclusivamente la información necesaria para cumplir los objetivos definidos. de esta forma se evitan obtener, almacenar y trabajar con grandes cantidades de datos sin conocer siquiera su verdadera utilidad.

Dicha cuestión, unida al desarrollo de mecanismos como las redes neuronales y a avances como el desarrollo de inteligencias artificiales capaces de identificar emociones, suponen ya una ventaja sustancial. Hoy en día existen software que, combinado con bases de datos de imágenes, es capaz de discernir las emociones mostradas en dichas fotografías. Aquí está el futuro de la investigación social, política y de mercado. La combinación de galerías audiovisuales con wearables (tecnología podemos llevar puesta y que pueden controlar aspectos como el ritmo cardíaco, nuestros movimientos, el sueño, etc.) junto con la capacidad de aprendizaje de los mencionados algoritmos, muestran que la ventaja para obtener e interpretar información puede ser inmensa. Estas herramientas sirven ya para identificar mejor las percepciones e ideas de los ciudadanos, sean consumidores, usuarios o votantes.

Además, este tipo de herramientas superan los problemas de la diferenciación de técnicas cuantitativas y cualitativas: Gracias a la capacidad intrínseca de las máquinas, la limitación en términos de recursos humanos para identificar emociones se reduce. Pudiéndose combinar con la capacidad de conteo de la estadística, nos permite disponer así de datos susceptibles de ser procesados y extrapolados a toda la población.

Con todo, en Kialo Consulting sabemos que no tenemos una bola de cristal, que el futuro siempre es incierto y que rápidamente pueden surgir elementos inesperados. Sin embargo, nosotros creemos que el futuro de nuestro sector progresa por estos derroteros. Hoy en día el uso de tablets y redes sociales ya supera a los métodos más tradicionales de encuestas cara a cara. La recopilación de datos a través de aplicaciones en los teléfonos móviles es clave en lo referente al Big data y ello es esencial para que los negocios, partidos y administración se posicionen y adecuen sus políticas propias.

Por todo ello en nuestra empresa apostamos por invertir en estos procesos innovadores, en trabajar por conocer mejor al universo a través de las muestras vía el código y las bases de datos, vía la inclusión de nuevos métodos mejor adaptados, vía saber de verdad que es lo que la gente siente.

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