Los olmos de Kialo Consulting

Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha querido saber el futuro antes de que acaeciera. Esa incertidumbre natural nos ha atormentado desde siempre y, por muchos programas del tiempo, expertos deportivos o cálculos de probabilidades que conozcamos, la duda no acaba de desaparecer.

Esta cuestión cuasi-existencial nos ha acompañado tanto que hubo tiempos (que todavía perduran) en los que había quien se creía capaz de resolver dicha incertidumbre simplemente leyendo las vísceras de un animal, por el orden de unas cartas o en los posos de una taza de té. Por suerte, hoy en día las herramientas han mejorado: Ya no es necesario danzar alrededor de una efige para que llueva, pues nos valemos de la meteorología; Ya no nos sorprende un eclipse, ni tememos un castigo divino porque la astronomía nos indica cuando apreciar ocasiones tan bellas; Ya no nos arriesgamos a ver si un alimento nos envenenará o no, gracias a que la química y la biología nos previenen del riesgo. Sin embargo, estas técnicas de predicción del futuro no han llegado a todos lados. Seguimos queriendo saber a qué número jugar la lotería, cuánto van a valer las acciones mañana y qué partido ganará las elecciones.

Disfrutamos pues de una época de mezclas, y eso nos genera contradicciones. Nuestro deseo por saber nos hace ver verdades donde hay opciones, pensar que solo hay blanco o negro ante una amplia gama de grises. Así sufrimos el gran disgusto, del que ya hablamos en este espacio, tras casos como los resultados del Brexit y la victoria de Trump, pero de las que luego nos olvidamos. Este texto nace de una situación similar, de ver como algunos vuelven a caminar por el mismo lugar donde tropezarán con la misma piedra que ya conocen. En este caso ¿qué sucederá en Vistalegre 2?

Recibíamos ayer en Kialo Consulting la duda, y su anhelo por resolverla cuanto antes, de si será Iglesias o será Errejón quien salga victorioso del próximo Congreso de Podemos. La pregunta es muy legítima y está en boga, pero el problema son los métodos para resolverla: una encuesta en un diario digital, los datos de votaciones anteriores en el partido, las valoraciones del CIS… Cada una es una fuente interesante pero ¿cuántos de todos los encuestados tienen derecho a votar y votarán?, ¿cuál es la diferencia en participación entre una propuesta y candidaturas?, ¿son muestras significativas?, ¿cómo calcular el error muestral sin poder siquiera acceder a los datos pormenorizados?, etcétera.

Ojalá incluso bastará con eso, una mala aproximación mezcla de ciencia y mezcla de experiencia. Pero no es suficiente. No nos gustan los intervalos. Queremos un sí o un no, porque al final ganará Nadal o Federer y ni pueden empatar, ni puedo tener un cuarto de accidente o 2,3 hijos. En definitiva, al no querer arriesgarnos como humanos pedimos extrapolar cosas de formas que son como leer algo en los posos del té, y en Kialo Consulting, nuestros olmos todavía no dan peras, por desgracia.

Deja un comentario